Tropa de élite
Es complicado escribir sobre una pelÃcula como Tropa de élite. En primer lugar porque el tema que trata no es ninguna broma. El problema que vive Brasil con las favelas en sus grandes ciudades me resulta desalentadora, aun sin conocer de primera mano la situación. Por este motivo no me considero capacitado para hablar sobre ello con criterio.
En segundo lugar, y todavÃa más importante, resulta difÃcil escribir sobre Tropa de élite por las imbricaciones ideológicas y éticas que se desprenden de su discurso.
El protagonista del film es el capitán Nascimento, miembro de las BOPE, el grupo policial de operaciones especiales encargado de mantener a raya las favelas de Rio de Janeiro. La elección del protagonista por parte de los guionistas viene magnificada por la inclusión de la voz en off del personaje durante buena parte del metraje. Nascimento nos cuenta sus pensamientos, sus emociones. Comparte su visión de la historia con el espectador. Se le ofrece su punto de vista.
Ahà reside el gran acierto de Tropa de élite, su especial relevancia. De repente, nos encontramos empatizando con una figura cuyos métodos, cuyas ideas, muy posiblemente rechacemos de buenas a primeras. Pero llegamos a conocer las motivaciones del capitán Nascimento (y de los policÃas Neto y MatÃas) y comprendemos. Un primer paso hacia la sacudida ética en uno mismo.
Se nos presenta todo el panorama de la situación: la policÃa corrupta, los narcotraficantes sin escrúpulos, las ONG cómplices, y el más tormentoso de los argumentos del film: la culpabilización de la clase media y alta, responsable de la financiación de las bandas de narcos al comprar su material.
El espectador termina comulgando con los métodos fascistas de las BOPE. La pelÃcula lo lleva más allá de la frontera de lo que considera correcto y hace temblar los cimientos sólidos de ésta lÃnea divisoria entre lo que está bien y lo que está mal. Y resulta turbador.
En definitiva, Tropa de élite engancha, se pasa en un suspiro. Es una pelÃcula ideológicamente perversa y cinematográficamente hipnótica.
Es, sencillamente, imprescindible.

“el más tormentoso de los argumentos del film: la culpabilización de la clase media y alta, responsable de la financiación de las bandas de narcos al comprar su materia”
La pregunta serÃa si los responsables del auge gangsteril durante la Ley Seca en EE UU eran los que seguÃan ejerciendo su derecho a beber alcohol o los imbéciles que promulgaron dicha ley. Es una pregunta intencionadamente retórica, por supuesto.
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